Ciberseguridad – Tips para no caer en la Desinformación

El Centro Cibernético Policial de la Policía Nacional de Colombia nos dan tips para no caer en la desinformación y fake news así lograr evitar fraudes cibernéticos y robos de datos. La desinformación solo genera pánico, el señor TC. Luis Atuesta jefe del Centro Cibernético Policial de la @PoliciaColombia nos da a conocer algunos tips para no caer en ellos.#SomosUnoSomosTodos#PrevenciónyAccion @TwitterSafety pic.twitter.com/AxgrQq2ao9 — Centro Cibernético (@CaiVirtual) March 28, 2020    

Ciberseguridad – ¿Cómo saber qué están haciendo sus hijos en internet?

Un 93% de los padres aseguran que sus hijos entre los 7 y los 12 años tienen acceso a tabletas o teléfonos inteligentes según cifras de un estudio de Facebook en América Latina. Mientras los niños exploran internet con gran agilidad, el estudio también revela que un 90% de los padres de familia desearían tener más control sobre la experiencia digital de sus hijos y saber cómo evitar riesgos.  En el pasado, la Organización Mundial de la Salud ya alertó sobre las consecuencias de que un niño pase demasiado tiempo frente a equipos electrónicos, como la televisión, el celular, el computador y las consolas, y aconsejó no dejar a los bebés delante de las pantallas, con casos que van desde la obesidad hasta la adicción. Maximiliano Cantis, especialista del laboratorio de ciberseguridad Eset, expone que para proteger a los menores en internet hay dos vías: una es la tecnológica y la otra, la vía del diálogo. Además de las conversaciones en familia, los padres pueden apoyarse en herramientas de control parental para definir los horarios de navegación, establecer a qué sitios pueden o no acceder y poner límites específicos a categorías como el alcohol, el sexo o la violencia. “Las ‘apps’ cuentan hoy con inteligencia artificial que, a medida que se va actualizando, analiza contenidos y sitios no aptos para menores”, explica Cantis. Además estas herramientas se pueden vincular con los celulares de los responsables y permiten, por ejemplo, “conectar el perfil del menor con el de los de los padres para que ellos vean a qué redes sociales accede su hijo, por cuánto tiempo y más funcionalidades, que en caso de necesitarlo pueden bloquear o limitar”. Dado que la función de protección del menor es una responsabilidad de los padres, el revisar correos y redes sociales de los menores no constituye una violación a la privacidad según la jurisprudencia de la Corte Suprema. “Para que esto no se vuelva invasivo, los chicos tienen que entender por qué lo padres necesitan saber con quiénes están hablando, para lo que los padres deben estar al tanto de amenazas como el ciberacoso o la sextorsión”, explica Cantis, quien resalta que el diálogo, la conciliación y el establecimiento de reglas de uso del celular para los menores son fundamentales. Algo útil que recomienda el experto es buscar que los menores comprendan que «cada vez que suban algo a internet tengan en cuenta que eso queda registrado y puede ser descargado e, incluso, viralizado. Todo lo que suben deja una marca que empieza a ser parte del registro de la vida del chico en internet y se puede volver en contra de él”. Los gigantes tecnológicos también han atendido las necesidades de este segmento y por ejemplo Google tiene YouTube Kids, un motor de búsqueda de videos para menores de 13 años con una curaduría de contenido más exigente. Por su parte, esta semana Facebook lanzó su aplicación infantil Messenger Kids que permite a menores de 13 años tener una cuenta para chats y videochats con personas cercanas que es monitoreada por adultos responsables y busca generar transiciones más controladas hacia las redes sociales más abiertas. Herramientas de control parental a su disposición Poder establecer bloqueos de contenido inapropiado e incluso retirar una conexión a internet de forma remota para evitar que el niño navegue más tiempo del acordado, así como recibir informes sobre cuánto tiempo gastan los menores en una aplicación determinada, son unas herramientas para protegerlos y acompañarlos en espacios digitales. La idea de establecer controles es en efecto no permitir el acceso o descarga de aplicaciones, la visualización de páginas o la actividad en juegos que no sean adecuados para su segmentación por edad. Las siguientes son algunas opciones con las que los padres pueden establecer límites técnicos en dispositivos móviles: 1. Family Link:  La aplicación Family Link, creada por Google, permite configurar las aplicaciones que están permitidas para uso de los menores en otro teléfono. Además de poder controlar el tiempo de uso del dispositivo o configurar una hora para suspender su uso, la aplicación le permitirá a los padres ubicar al menor, siempre y cuando tenga el teléfono consigo. Esta ‘app’ funciona con dispositivos Android desde la versión 7.0 (Nougat) en adelante. En caso de que los menores no tengan una cuenta con Google, los padres podrán crear una para mayores de 13 años. La aplicación vincula el celular del menor con el del padre o acudiente y luego permitirá desde informes de actividad hasta configuraciones que funcionan desde un navegador web. Compatible también para dispositivos iOS. 2. Qustodio La aplicación Qustodio tiene una versión gratuita con la que padres pueden proteger un dispositivo y establecer controles básicos de protección como configuraciones de Android o prohibir la navegación en modo incógnito. Para evitar que el menor busque realizar las propias configuraciones del dispositivo, Qustodio le pide al adulto responsable mantener una contraseña para realizar modificaciones. Después de crear un perfil para el menor, el acudiente podrá no solo ver el histórico de la actividad sino también elegir categorías de sitios web que estarán bloqueadas, entre ellas figuran la pornografía, las drogas, las apuestas, los contenidos violentos, las armas, la blasfemia o el alcohol. Los padres podrán bloquear también, por ejemplo, la participación en foros. En la versión Premium, la aplicación busca ampliar la protección a múltiples dispositivos y permitir funciones más avanzadas como el seguimiento de la ubicación, el control de mensajes de texto y llamadas o el control de aplicaciones. Compatible también en dispositivos Apple. 3. Norton Family: A través de la prueba gratuita usted podrá utilizar las funciones del ‘software’ sin costo durante un mes. Con Norton Family podrá revisar la actividad de navegación, saber qué sitios que visitan sus hijos, bloquear los que resulten inadecuados, saber qué aplicaciones descargaron establecer controles para el tipo de aplicaciones y para el tiempo de uso, incluso habilitando el bloqueo remoto. Esta aplicación le entrega una serie de palabras clave con las que podrá entender mejor qué es lo que más busca el menor y cómo lo hace para analizar sus preferencias. Compatible también en dispositivos

Protección de Datos – Europa busca combatir la pandemia sin atentar contra la privacidad

La Comisión Europea pidió a los grandes operadores telefónicos europeos que le transmitan datos homologados y anónimos sobre los desplazamientos de la población, obtenidos a partir de la conexión de los teléfonos a las antenas de las redes móviles. En Francia, el operador Orange ya transmite estos datos al Inserm (Instituto de investigación médica). Los datos agregados son la base de grupos geográficos correspondientes a unas 50.000 personas, definidos por el instituto de estadística francés. El operador SFR también transmite datos similares al organismo que gestiona los hospitales de París (AP-HP) y al Instituto Nacional de Investigación de Ciencias y Tecnología Digital (Inria). En Alemania, Deutsche Telekom alimenta en datos al Instituto Robert-Koch, el establecimiento público de referencia en el país en materia de sanidad pública. Google publicará por su parte estadísticas de datos de localización de sus usuarios para ayudar a los poderes públicos a evaluar la eficacia de las medidas de distanciamiento social. El director de Orange, Stéphane Richard, y el gobierno alemán esperan poner en marcha, además de los datos masivos y anónimos, un sistema que permita usar los datos de los teléfonos de particulares. El objetivo no es solo evaluar el desplazamiento de la población sino informar a cada individuo si estuvo en contacto en las dos últimas semanas (el tiempo de incubación del virus) con una persona infectada. El sistema funciona con Bluetooth, una tecnología que permite a los teléfonos identificar aparatos cercanos (auriculares, altavoces, impresoras, etc). Las autoridades de la ciudad-Estado crearon una aplicación llamada Trace Together, que se puso en marcha el 20 de marzo, y guarda en memoria la identificación de los teléfonos que pasan cerca. Si luego el usuario declara estar contagiado, da estos datos al ministerio de Salud, que los descifra para ponerse en contacto con las personas con las que se cruzó el enfermo. El sistema solo funciona entre personas que hayan descargado la aplicación, por lo que hace falta un número suficiente de usuarios para que tenga efecto. En Singapur, hasta el 1 de abril, la aplicación fue descargada un millón de veces, según un recuento del gobierno para una población total de 5,7 millones de personas. Otros sistemas usan un principio similar pero en base a datos de geolocalización. El riesgo para la vida privada El riesgo de intrusión en la vida privada depende de si se trata de agregación de datos para seguir los desplazamientos de la población o de seguimiento individual. En el primer caso, investigaciones como la del belga Yves-Alexandre de Montjoye demuestran que con un conjunto de datos de geolocalización anónimos es posible identificar todos los desplazamientos de un individuo en un 95 % de casos, a condición de que se conozcan cuatro lugares por los qué pasó y a qué hora. La agregación permite en principio reducir el riesgo de espionaje individual. En el caso de la aplicación de Singapur, el riesgo teórico de atentar a la vida privada es mucho más elevado. Si una persona está infectada, tiene que compartir la información con una autoridad que recibirá la identificación de las personas con las que se cruzó los últimos 14 días. Las autoridades de Singapur aseguran que el sistema tiene varias salvaguardias. Primero el hecho de que los datos de las personas con las que se cruza un individuo se almacenan en su teléfono, y no en un fichero centralizado. Además la única información personal que usa el sistema son números de teléfono e identificadores temporales cifrados que solo puede descifrar el ministerio de Sanidad. Por otra parte, la descarga de la aplicación es voluntaria, aunque la presión social podría aumentar para los que se nieguen a hacerlo. Un centenar de ONG, entre ellas Amnistía Internacional, Privacy International y Human Rights Watch, firmaron un llamamiento que aunque no descarta usar datos contra el coronavirus pide garantizar la vida privada, como limitar en el tiempo el uso de esos sistemas y la prohibición de utilizar los datos para fines comerciales.   Fuente: https://www.elespectador.com/coronavirus/europa-busca-combatir-la-pandemia-sin-atentar-contra-la-privacidad-articulo-912940

Protección de Datos – Marriott investiga robo de datos que afecta a 5,2 millones de clientes

Marriott International está investigando un robo de datos que ha expuesto la información personal de hasta 5,2 millones de clientes, lo que supone al menos el tercer incidente cibernético para la mayor cadena hotelera del mundo en los últimos 18 meses. Según informa este miércoles EFE Dow Jones, que se remite a un comunicado de la compañía, los nombres de los clientes, sus direcciones, fechas de cumpleaños, correos electrónicos, números de teléfono y números de sus programas de fidelización, tanto de la cadena hotelera como de las aerolíneas asociadas, podrían estar comprometidos. No obstante, Marriot «actualmente no tiene motivos para creer» que esté afectada otra información más sensible, como claves, datos de los pasaportes o números de los carnets de conducir. La noticia se hace pública en un momento devastador para Marriott y la industria hotelera en su conjunto. El grupo, con sede en Maryland (EE.UU.), ha tenido que suspender temporalmente el empleo de miles de sus trabajadores ante las medidas adoptadas en muchos países para contener la propagación del Covid-19. A la información expuesta se accedió utilizando las credenciales de acceso de dos empleados de un hotel franquiciado en Rusia, según ha explicado el portavoz del grupo Brendan McManus, que no concretó si dichos trabajadores son sospechosos de haber cometido irregularidades o si sus cuentas se vieron comprometidas. «Nuestra investigación sigue abierta y es demasiado pronto para hacer comentarios», ha añadido McManus sobre el que es, al menos, el tercer robo de datos que sufre la cadena en los últimos 18 meses. Las autoridades de Europa y EE.UU. han implementado nuevas normativas en los últimos años para proteger los datos de este tipo de violaciones de la privacidad. McManus reiteró que Marriott sigue comprometida con la mejora de sus mecanismos de protección de la intimidad y que la compañía está trabajando con sus aseguradoras para evaluar el coste del incidente, que no prevé que sea muy significativo.   Fuente: https://www.elespectador.com/tecnologia/marriott-investiga-robo-de-datos-que-afecta-52-millones-de-clientes-articulo-912413

Ciberseguridad – Alertan sobre una estafa por correo en la que se ofrecen toallitas desinfectantes

Los cibercriminales llevan más de un mes explotando a conciencia la preocupación que genera en la sociedad el coronavirus. Hasta el momento, hemos podido ver correos falsos en los que se avisa de un ERTE, dominios maliciosos en los que-supuestamente- se ofrece información sobre la pandemia, intentos de vender mascarillas por «apps» y redes sociales. Incluso, ataques contra hospitales y gobiernos. Ahora, la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI), dependiente del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), ha alertado sobre una nueva estafa en la que los cibercriminales suplantan a la empresa de higiene Sanytol y ofrecen a las víctimas totallitas desinfectantes de forma gratuita. «El actual contexto de crisis sanitaria por Covid-19, y la preocupación pública por los productos de limpieza y desinfección, hace que aumente el volumen de usuarios/as que podrían verse afectados por esta campaña», destacan desde OSI. El objetivo que persiguen los delincuentes tras esta campaña pasa por robarles los datos a las víctimas para fines comerciales y mostrarles otras promociones fraudulentas. Así funciona la estafa Todo comienza con el envío de un correo electrónico en el que se le solicita a la víctima que se registre para poder optar a la oferta. Deberá «click» sobre un enlace que le llevará, automáticamente, a una página que se hace pasar por el de la empresa. El dominio, en principio, parece el original, por lo que es fácil que lleve a confusión a la víctima. Llegados a este punto, se solicitará una dirección de email y, a continuación, que se rellene un formulario en el que se pide nombre y dirección. Una vez haya aportado toda la información, verá como se despliegan varias promociones fraudulentas empleadas para robar el dinero del usuario. «Para evitar este tipo de engaños, la mejor recomendación es no introducir nunca datos personales, de contacto, ni bancarios, en promociones online de dudosa reputación o que te hayan llegado sin haberlo solicitado previamente, como en este caso», apuntan desde OSI. A su vez, en caso de que se reciba algún correo, SMS o mensaje de WhatsApp en el que se notifique alguna promoción comercial, o que ha sido reconocido con un premio, lo primero que se debe hacer es desconfiar. Para salir de dudas, lo ideal es contactar mediante una llamada telefónica con la empresa anunciante.   Fuente: https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-alertan-sobre-estafa-correo-ofrecen-toallitas-desinfectantes-202004030155_noticia.html

Protección de Datos – Coronavirus: del Gran Hermano a la Gran Hermandad

Desde que visionarios como George Orwell comenzasen a ver en la tecnología un instrumento de monitorización en tiempo real, el Gran Hermano ha sido visto como uno de los grandes enemigos de la libertad. Y el desarrollo de los acontecimientos del mundo real, cada vez más cercano a la ficción, ha contribuido a ese miedo del ojo que todo lo ve. Particularmente, en Europa. El viejo continente, celoso de la privacidad de sus ciudadanos, ha tratado durante años de proteger los datos y la geolocalización frente a los grandes actores de la tecnología, normalmente ubicados en EEUU y Asia. Ha tratado ya sean gigantes de internet o fabricantes de smartphones. A esto no ha ayudado el uso que en los países autoritarios se ha hecho de estas herramientas, tratando de mediar en la opinión pública mediante el control de la información. Ya fuese porque detrás había intereses comerciales o de poder, hasta ahora resultaba totalmente comprensible querer blindar todo lo posible información tan privada como dónde nos encontramos o si estamos enfermos. Hoy luchamos contra un enemigo invisible con las mejores armas a nuestro alcance, y la monitorización es la munición necesaria para que sean efectivas. El mundo, sin embargo, ha cambiado en pocas semanas. La cesión de nuestra privacidad ya no es una cuestión comercial o de poder; es una cuestión de comunidad y de salud pública. Hoy luchamos contra un enemigo invisible con las mejores armas a nuestro alcance, y la monitorización es la munición necesaria para que sean efectivas. Estos meses de batalla contra el Covid-19 han demostrado que el aislamiento baja la infección generalizada. Lo hemos visto en países como China, que ha conseguido plantar cara al virus, y después lo hemos aplicado en Italia y España, que están siendo particularmente castigadas por la pandemia. A medida que avance el tiempo, veremos cómo esta medida resulta efectiva también en Europa. Aunque la infección vive ahora su peor momento, gracias al confinamiento el saturado sistema sanitario comenzará a ver la luz en las próximas semanas. Cuando se controlen los contagios y sea posible suavizar las restricciones, los ciudadanos tendrán que volver a trabajar, ya que si no tenemos economía, no tenemos Sanidad… y no tenemos nada. Ni un confinamiento absoluto o un escenario en el que comenzamos a salir de casa con cierta cautela no servirán de nada sin seguimiento. Sin embargo, ni un confinamiento absoluto o un escenario en el que comenzamos a salir de casa con cierta cautela no servirán de nada sin seguimiento: es necesario el uso de una app como la que han utilizado con éxito en países como Corea del Sur. Esta app tendrá que conocer dónde se encuentra el usuario infectado y dar a conocer dónde se encuentran posibles focos de infección para poder evitarlo. Deberá pedirle que se tome la temperatura todas las mañanas y, si tiene fiebre, lo pueda reportar a través de la app y no ir a trabajar. En Europa, con mucho recelo, se están dando pasos en este sentido. La mayor operadora de telefonía de nuestro país ha accedido a la petición de la Comisión Europea para facilitar datos de los teléfonos móviles de sus clientes para facilitar el seguimiento de la expansión del coronavirus. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística analizará la movilidad de los españoles “en los días previos y durante el confinamiento”. De esta forma, los españoles tendrán que abandonar sus fundados miedos a la invasión de la privacidad para contribuir al bien común y apoyar a toda la comunidad, que en este caso debe de estar por delante de la privacidad individual. Por supuesto, no podemos fiarlo todo a la información que nos proporcione esta herramienta. El uso de una app que otorgue más información debe combinarse con una serie de medidas clave, que también han sido de gran efectividad en países asiáticos que han conseguido frenar al coronavirus. Tenemos que diagnosticar a la gente de una forma más efectiva y masiva de lo que lo estamos haciendo mediante centros en los que la gente vaya a hacerse una prueba una vez cada dos semanas o todas las semanas. Esto habrá que hacerlo de manera aleatoria y no únicamente a aquellas personas con síntomas para tener una idea del porcentaje de la gente que está infectada, puesto que todo parece indicar que las cifras reales son muy superiores a las oficiales (según una investigación publicada esta semana por la prestigiosa universidad británica Imperial College London, la cifra de infectados en España podría ascender a siete millones de personas, un 15% de la población). Con suerte descubriremos que mucha gente está ya inmunizada. También tendremos que promover un uso más extendido y normalizado de mascarillas una vez que empecemos a salir a la calle. Por último, será vital aislar a pacientes especialmente vulnerables a la enfermedad, como personas personas mayores o aquellas con patologías previas, que concentran el mayor número de víctimas (algo que, por otra parte, también se podría controlar gracias a la app). Sin duda, no va a ser fácil. Asumir todas estas medidas va a suponer sacrificar algunas de las cosas que más nos preocupan como individuos. Sin embargo, a medida que vayamos recuperando la normalidad en los próximos meses, el seguimiento y el confinamiento nos ayudarán a recuperar la salud y terminarán por no ser necesarios. Por ejemplo, todos aquellos que estén inmunizados ya no necesitará tomar estas precauciones, ni usar la app. Tendremos que demostrar paciencia, disciplina y generosidad para someternos a estos controles, nuestro compromiso con la comunidad. No será sencillo y es normal tener miedo, pero juntos -y más conectados que nunca- lo conseguiremos. Martin Varsavsky es empresario e inversor y fundador de Jazztel, Overture y Goggo Network   Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2020-03-31/coronavirus-del-gran-hermano-a-la-gran-hermandad.html

Protección de Datos – Los problemas de privacidad y seguridad sacuden el éxito de Zoom

Una simple línea de código ha abierto la caja de Pandora de la privacidad y la seguridad de la app de videoconferencias Zoom. Una línea con la que la propia empresa activaba un kit de desarrollo de software –más conocido como SDK por sus siglas en inglés– de Facebook que permitía tanto a la red social como a la aplicación recopilar sin consentimiento de los usuarios determinados datos como la IP, el tipo de dispositivo, el sistema operativo y la ubicación y uso horario de la conexión. “Ha afectado únicamente al ecosistema de Apple. Ya enmendaron el error, pero el daño está hecho. Han amasado datos masivos tengas o no cuenta de Facebook. Ahora pueden perfilar a quienes se hayan conectado”, asegura la abogada Natalia Martos, fundadora de Legal Army. El INCIBE advirtió que Zoom ha publicado un aviso de seguridad alertando sobre una vulnerabilidad para los usuarios de Windows que podría permitir a los ciberdelincuentes robar información confidencial y ejecutar archivos en el dispositivo de la víctima. Todas estas prácticas han llevado a la fiscal general de Nueva York, Letitia James, a abrir una investigación judicial. En una carta remitida a la organización, pide que especifique qué clase de información recopila, con qué propósitos y a qué otras entidades facilita datos de los consumidores. “Es una empresa que no tiene en cuenta la privacidad. Aunque sea difícil de probar, esto es una venta de datos en toda regla. Ha sacado tajada. Nadie vende información gratuitamente. Más o menos es lo que sucedió con Cambridge Analytica”, argumenta Martos. Pero esta falta de privacidad solo representa la punta del iceberg de todas las polémicas que ha destapado la cuarentena impuesta por el coronavirus en una aplicación cuyas descargas han crecido gracias al confinamiento el 86% en un mes, de acuerdo con el portal Crunchbase. Una investigación de The New York Times ha revelado este jueves que la aplicación contaba con una función de minería de datos, nada más iniciar la sesión, que unía automáticamente los nombres de los usuarios y las direcciones de correo con los perfiles de LinkedIn. Daba igual que durante la llamada alguien utilizara un pseudónimo u optara por el anonimato. Si un usuario activaba el servicio LinkedIn Sales Navigator, podía acceder a los perfiles de esta red social de otros participantes en la videollamada al clicar en un icono junto a sus nombres. El CEO de la compañía, Eric S. Yuan, ha anunciado que durante los próximos 90 días congelará este tipo de opciones para corregirlas y revertir los problemas de seguridad y privacidad detectados. Ataques de trolls, intromisión en videollamadas ajenas, enlaces públicos de las salas, una configuración predeterminada para el intercambio de archivos que permite enviar malware… Una acumulación excesiva de vulnerabilidades para el éxito cosechado recientemente. El uso de Zoom se ha popularizado durante esta crisis gracias a la llegada a marchas forzadas del teletrabajo, videollamadas entre amigos y familiares, clases a distancia y todo tipo de conexiones en remoto. Según transcurren los días, las polémicas se multiplican. Algunos usuarios han confirmado que es relativamente sencillo que alguien controle su actividad mientras están usando la aplicación. Por ejemplo, la función One Zoom avisa a quien realiza la llamada si un invitado ha estado más de 30 segundos sin el programa abierto en primer plano. De esa manera un jefe podría saber si alguien ha seguido una reunión con más o menos atención. La gestión de los correos electrónicos también ha generado controversia. La aplicación agrega automáticamente a otras personas a la lista de contactos de un usuario si se registran con un mail que comparte el mismo dominio. Puede ayudar en la búsqueda de algún compañero específico, aunque la cara oculta es que la compañía, al unificarlos como si trabajaran para la misma organización, expone la información personal entre todos. “Si esto ocurre en la Unión Europea, la multa sería impresionante”, zanja Martos. Zoom se ha defendido de las acusaciones con una entrada en su blog corporativo. Argumenta que no vende ningún tipo de información personal; que respeta leyes de privacidad como el Reglamento europeo de protección de datos y la normativa californiana, conocida como CCPA; y que no controla reuniones ni tampoco el contenido intercambiado. Esto último ha levantado cierto revuelo. Lo adelantaba el medio digital The Intercept al afirmar que no existe un verdadero cifrado de extremo a extremo en las videollamadas, sino uno TLS. Es decir, terceros no acceden al audio y vídeo, pero la app sí puede hacerlo mediante el servidor por el que discurre la información. “Continuaremos mejorando y evolucionando nuestro enfoque de privacidad para asegurarnos de que estamos haciendo lo correcto para nuestros usuarios”, precisa la empresa. Entre tanto río revuelto, los ciberdelincuentes aprovechan el momento para timar a los usuarios. Pese a ser una aplicación gratuita, en las tiendas móviles podemos encontrarla por unos cuatro euros. Es un ejemplo evidente de phishing –un conjunto de técnicas que persiguen el engaño a una víctima ganándose su confianza al hacerse pasar por una persona, empresa o servicio de confianza–. Suplantan la imagen de Zoom por otra idéntica, como si superpusieran la identidad falsa sobre la original. “No hay recetas mágicas para detectarlo. Hay que tener mucha precaución y comprobar todo. Si nos fijamos bien, las empresas suelen incorporan datos de autenticidad”, sostiene Óscar Lage, experto en ciberseguridad de Tecnalia. Reparar parte de los errores resulta ya imposible. Como mantiene Lage, estos problemas son el resultado de unos productos que, simplemente, se fijan en la funcionalidad. “No se incluye la privacidad y la seguridad desde el principio. La única solución que les queda es ir parcheando la app. Lo ideal sería utilizar aplicaciones basadas en el código abierto, mantenidas por la comunidad y auditables”, explica. Existen más opciones para mantener el contacto digital o seguir trabajando desde casa. Cada una con sus características y limitaciones, pero el éxito de Zoom no ha monopolizado las videollamadas. “Google Hangouts y Skype serían unas buenas alternativas. Están sometidas a una privacidad muy estricta”, concluye Martos.   Fuente: https://retina.elpais.com/retina/2020/04/06/innovacion/1586169223_190951.html

Ciberseguridad – Los ciberataques más comunes durante la pandemia de coronavirus

Es viral y crece con el miedo. No es la Covid-19 pero se expande a la misma velocidad y encuentra terreno fértil en la incertidumbre, el aislamiento, la información falsa y la búsqueda desesperada de remedios y respuestas. Hablamos de la cibercriminalidad. La siguiente conversación está extraída de un foro titulado «¿Cómo puedo sacar provecho del coronavirus?», alojado en el rincón más desconocido de Internet, la llamada «red oscura»», utilizada para intercambiar productos y servicios ilegales desde el anonimato y de espaldas a la Policía y a los gobiernos: -Almacenar productos, uso de criptomonedas o revender mascarillas: ¿Alguien tiene alguna buena idea? -¡Piensa en los problemas de la gente ahora! Y entonces piensa en la solución y cómo van a reaccionar. Un tercero interviene: -Mascarillas y gel desinfectante parecen una buena apuesta (…) es un buen momento para el comercio electrónico… Aumentan los fraudes online Desde el inicio de la crisis sanitaria tanto Interpol, como Europol y la ONU vienen alertando de la proliferación de páginas que ofrecen supuestos tratamientos milagrosos contra el coronavirus y venden material sanitario defectuoso y a precios desorbitados que a veces ni siquiera existe. Al mismo tiempo, los ataques informáticos que utilizan el miedo al Covidf-19 como señuelo se han multiplicado por cinco en marzo respecto del mes anterior, según fuentes del gigante de ciberseguridad rumano Bitdefender. Un reciente informe de Europol confirma este incremento de estafas y delitos cibernéticos que se aprovechan de la pandemia. Hace dos semanas, la Interpol decomisó más de 34.000 mascarillas falsas y millones de fármacos, además de cerrar unas 2.500 páginas web en las que se vendía material de este tipo. Entre los fármacos intervenidos en la operación Pangea, desarrollada en 90 países, destaca el aumento de incautaciones de cloroquina, un medicamento contra la malaria que se usa también contra el coronavirus de forma experimental. Los medicamentos falsos carecen con frecuencia del principio activo o tienen su dosis alterada. En otros casos, los fármacos son auténticos pero han sido robados y están caducados. En esa operación fueron detenidas 121 personas en todo el mundo, algo excepcional en esta clase de delitos. Aunque no existen cifras concretas sobre el alcance global de la criminalidad en internet, los expertos estiman el volumen de este negocio en miles de millones de dólares. Explotar el miedo El mayor experto de Naciones Unidas en cibercriminalidad, Neil Walsh, asegura que las actividades delictivas se han disparado en la red. Entre las que más aumentan está la comercialización de equipos sanitarios falsos y supuestas curas que pueden ser letales, como beber gel desinfectante con más de un 70 % de alcohol. «Es realmente una locura. En una situación normal la mayoría se detendría y pensaría: espera, esto suena muy raro. Pero en esta atmósfera donde la gente tiene miedo y se siente perdida, algunos lo aceptan», asegura. También el aislamiento y la distancia física de amigos y familiares permite, a su juicio, una expansión de la desinformación, propicia para este tipo de engaños. Walsh, director del programa global contra la cibercriminalidad de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), recomienda seguir solo los consejos de las páginas gubernamentales o de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y aplicar el sentido común: sospechar de ofertas llamativas o de peticiones de información inusuales. Pero incluso la confianza en instituciones como la OMS es explotada por los piratas para infectar nuestros ordenadores con virus para robar datos bancarios o extorsionar pidiendo recompensas para liberar la información que han encriptado. Además de utilizar el «phishing» que consiste en enviar correos electrónicos que suplantan a empresas, bancos y otras instituciones para dirigir a la víctima a una web falsa donde se les roban sus datos, los ciberdelincuentes atacan los ordenadores de sus víctimas con virus del tipo ‘ransomware’. Los ‘ransomware’ infectan el sistema al abrir la víctima un archivo maligno o instalar una aplicación trampa que los hackers invitan a descargar por correo o redes sociales como legítima. Estos virus encriptan partes o la totalidad del sistema, al que el usuario solo puede volver a acceder si paga. «En general, todos los emails relacionados con el coronavirus que hemos visto estaban enviados en nombre de instituciones de renombre mundial como la OMS», cuenta el analista de ciberseguridad de Bitdefender Liviu Arsene. «A veces incluso van firmados por médicos de verdad», dice Arsene, que explica cómo los ciberdelincuentes buscan nombres de doctores por internet y suplantan su identidad para dar credibilidad a los correos. Ciberataques a hospitales De todos los ataques cibernéticos relacionados con el coronavirus detectados por Bitdefender en marzo, un tercio tenía como objetivo hospitales, instituciones y empresas del sector sanitario. Uno de los centros médicos afectados fue el Hospital Universitario de Brno, uno de los puntos de diagnóstico de la pandemia en la República Checa. El pasado 13 de marzo, este hospital se vio obligado a suspender las cirugías y el internamiento de nuevos pacientes tras paralizar todos sus sistemas informáticos debido a una amenaza cibernética. «Buscan dinero», concreta Walsh. «Creen que si atacan a los más vulnerable les pagarán porque necesitan acceder con urgencia a los equipos informáticos». El peligro del teletrabajo Trabajar desde casa, además, puede dar una falsa sensación de seguridad y abre la puerta a mostrarse confiado ante enlaces o documentos adjuntos de procedencia sospechosa. La presa más fácil para los hackers, sin embargo, son las personas, por lo general mayores, que están poco acostumbradas a usar internet y se ven forzadas a entrar estos días para entretenerse o hacer trámites que no pueden hacerse en persona por la cuarentena. «Los ciberdelincuentes saben que hay más gente conectada que nunca y aprovechan su oportunidad», advierte Mark Shaw, director de la Iniciativa Global contra la Criminalidad Organizada Transnacional. «La gente que, por ejemplo, compra cosas online por primera vez es la más expuesta a este tipo de ataques», añade. «El fraude solo crece cuando la gente responde», comenta Walsh sobre la nueva realidad, y destaca las grandes ganancias que se pueden obtener fácilmente y con bajo

Protección de Datos – Libertad y seguridad

El dilema entre el derecho a la privacidad y la persecución del bien común no queda superado ni en circunstancias como la provocada por la Covid-19 La utilización del big data se ha revelado como una herramienta útil para controlar la expansión del coronavirus en países como China, Singapur o Corea del Sur, donde el rastreo digital de sus ciudadanos es una práctica común y discutible por su escaso control externo. Dentro de la Unión Europea, especialmente cuidadosa con la privacidad de los usuarios, la protección de la información de carácter personal goza, por el contrario, de una amplia cobertura, lo cual no impide que en situaciones extraordinarias se considere lícito su tratamiento. Este es el marco en el que se inscribe el plan de la UE para que las principales operadoras de telecomunicaciones ofrezcan datos que permitan trazar un mapa de posicionamiento de los usuarios a partir de sus móviles para que las autoridades sanitarias puedan disponer de referencias clave sobre la extensión de la epidemia. El hecho de que los datos sean agregados y presentados sin identificaciones individuales, y el compromiso añadido de que serán borrados tras la crisis sanitaria, supone una salvaguarda de los derechos y libertades de los ciudadanos. Estos mismos criterios presiden el estudio que se ha puesto en marcha en España y que pivota sobre el rastreo de más de 40 millones de teléfonos móviles. Se trata de conocer los desplazamientos demográficos entre territorios durante el tiempo que dure la emergencia para poder adoptar las decisiones más apropiadas en cada ámbito. La normativa reflejada en el Reglamento General de Protección de Datos es garantista, pero también prevé que en situaciones en las que está en juego el interés público, como es el caso del control de epidemias o su propagación, esté permitido el uso de información para hacer más efectiva la calidad de la asistencia sanitaria. El dilema entre libertad y seguridad, entre el derecho a la privacidad y la persecución del bien común, no queda superado ni en circunstancias como la provocada por la Covid-19. Son las autoridades encargadas de la protección de los datos las que deben extremar la alerta.   Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/04/04/opinion/1586016078_767654.html

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